“Homo homini lupus”, el hombre es un lobo para el hombre. Así veía a la raza humana Thomas Hobbes hace más de 500 años. En el “estado de naturaleza” el hombre vive una guerra contra todos, y es este instinto de lucha y defensa por lo propio lo que ha movido el espíritu descubridor del ser humano y el que colaborado en facilitar la vida a nivel civil. Pero muchos de estos logros tienen un origen no tan inocente y fueron inventados a raíz de una necesidad meramente bélica.
Desde el descubrimiento del bronce y el acero en la Edad Antigua, metales que permitían realizar armas más cortantes y armaduras más resistentes, la doma del caballo que fue utilizado posteriormente como gran arma de combate, el descubrimiento de la polvora y “fuego griego” entre otros, se ha avanzado en la idea de aplicar nuevos métodos y sistemas que nos permitan tener una superioridad sobre los demás o al “interactuar” con ellos.
Y es la época contemporánea donde encontramos que, con el las nuevas tecnologías, se ha dado el salto más grande hacia lo que muchos vaticinan como nuestra propia autodestrucción. La invención del telégrafo y evolución a telégrafo óptico tuvo su máximo desarrollo a raíz de las necesidades militares en la época napoleónica de transmitir rápidamente las noticias. El descubrimiento del avión, supuestamente con fines civiles, tardó solo 3 años en usarse para realizar los primeros bombardeos. Pero fue la II Guerra Mundial quien marcó un antes y un después para lo que es la realidad de nuestros días: el desarrollo de la cámara fotográfica positivo-negativo para obtener fotografías de campos de batalla y espionaje, la aparición de las primeras computadoras electrónicas y calculadoras como ENIAC o Colossus para descifrar códigos de guerra, la primera computadora programable, el Z3, utilizado para el desarrollo de los V-1 y V-2, primeros prototipos de misiles guiados así como de la puesta en marcha del HE 178, el primer avión a reacción de la historia. Destacar también la invención del RADAR (Radio Detection and Ranking) vital para los ingleses para prevenir ataques aéreos alemanes que usaba las ondas electromagnéticas para medir distancias, altitudes, direcciones y velocidades de objetos estáticos o móviles.
Acabada la II Guerra Mundial las dos grandes potencias del momento, EEUU y URSS, entran en conflicto durante las siguientes décadas lo que dará origen a los grandes inventos que hoy en día nos permiten comunicarnos tal y cómo lo hacemos. La Guerra Fría trae consigo una lucha por la supremacía militar del planeta y da origen a grandes luchas por conseguir estar un paso por delante del enemigo: espionaje, fuga y secuestro de cerebros trae consigo el desarrollo de nuevas tecnologías. Se descubre el submarino nuclear en EEUU poco después de haberse instalado la primera central nuclear en URSS, la fibra óptica, en 1957 se lanza el primer satélite al espacio, se inventa el Laser, que tuvo un uso militar muy destacable en la denominada “Guerra de las Galaxias” armando a dichos satélites para una supuesta defensa en caso de agresión por el lado contrario, desarrollo del teléfono celular, del primer microprocesador, etc.
La aparición de ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network) creado por el departamento de Defensa de EEUU marca definitivamente el cambio de rumbo en nuestro sistema de comunicación y marca las bases para la realidad de nuestros días con la aparición de internet y el hyperespacio. A día de hoy todavía seguimos con la sombra de ese lado bélico de los instrumentos que hoy en día nos facilitan la vida. Un último ejemplo: hace unos años corrió el rumor que Irak, con Sadam Hussein en el poder, estaba solicitando gran cantidad de Playstations para usar su potente chip en la simulación y programación de sus misiles.
Sea verdad o no, la paranoia de una sociedad cada vez mayores recursos tecnológicos con un sustrato bélico, hace que cada vez más estemos mejor comunicados pero también en manos de todo un complejo sistema de comunicación regido por la red de redes. El Gran Hermano de Orwell cada vez está más cerca. Nosotros somos la Maquina ¿Nosotros somos la Maquina?. Esto me hace pensar en la saga de películas de Terminator y el concepto de Harlan Ellison sobre SKYNET, la inteligencia artificial que lidera al ejército de las máquinas.
Realmente, ¿estamos tan lejos de ello?.
