A la carta. Los videojuegos, ese fenómeno lúdico interactivo que ha desbancado a la industria del cine como la gran máquina de hacer dinero, se está poniendo las pilas para convertirse en un negocio más rentable si aún cabe. ¿La fórmula? Preguntémosle a Blizzard Entertainment, la gran compañía americana lider del momento. Tres productos son sus credenciales:
Este último, Diablo, en proceso de desarrollo de su tercera parte, y gran emblema para todo un tipo de videojuegos de rol desde su aparición, está siendo la piedra de choque para una nueva forma de hacer/vender entretenimiento. Blizzard ha provocado que, con su política de ir troceando la información de sus productos según se van cocinando, la legión de fans haya seguido paso a paso sus evoluciones creando auténticas comunidades de internautas que quieren colaborar y aportar su granito de arena en el desarrollo final del juego. ¿Y que mejor que implicar y valorar la opinión de los propios jugones para que el juego se venda más y mejor y su aceptación sea mayor por el resto del público?.
La última “polémica” generada es en relación a los colores del propio juego respecto a la versión anterior. Una de esas comunidades es la de http://www.diablo3-esp.com que como podemos ver
lanza el debate y analiza las impresiones por cada una de las partes. En realidad, esta discusión y este intercambio de valoraciones, poco afectará en el desarrollo del juego debido a la gran diversidad de opiniones vertidas, pero si sirve en dos aspectos a la compañía creadora del videojuego: primero como guía sobre lo que es importante o no para los futuros jugadores, para ese conjunto de clientes potenciales que arrastran en internet y que tanto valor tienen como termómetro de cuando un trabajo se está haciendo bien o hay que replantearse algo. Y segundo y tal vez más importante, que miles de personas hablen y se interesen por tu proyecto. Esa es una publicidad impagable y que hace de una marca algo que va más allá de ser una más en un mercado que no para de crecer. La interactividad, la creación de comunidades que aumentan en tamaño y que se muestran activas a cada paso que das, que valoran, analizan, aportan y extienden lo que has mostrado, hacen de internet una plataforma de comunicación y lanzamiento ideal para un producto que sin duda tiene, en sus fans, la clave del éxito.
